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02 julio, 2017

El PRO, esa línea interna de la UCR y por qué si gana Cambiemos Cornejo no debería festejar (tanto)





Nadie entiende el reclamo de cordura, cierta mesura y hasta un criterioso nivel de coherencia hacia los partidos políticos. ¿Por qué deberían ser diferentes a la sociedad que representan? ¿Qué se les reclama, en todo caso, de distinto, de ejemplar, si el entramado social no es mejor muestra de lo que estos partidos nos devuelven como vida pública?

Son ellos, es obvio, pero también los que los votan (votamos). Y asumirlo no sería mal plan. 

Mendoza tiene uno de sus peores poderes democráticos desde 1983: el Legislativo. Basta repasar su nivel de trabajo y su peso intelectual en nuestra realidad. Ese desempeño es una muestra que la calidad institucional ha ido cediendo. Aquello que nos daba orgullo hoy es más pena y olvido. 

Y nuestros legisladores, salvo honrosas y escasas excepciones, una secta que es más bien un aguantadero de la política que un canal generador de políticas, oficiales o alternativas (otro tanto con los conchabados en el Congreso Nacional). La gravitación de nuestro sistema bicameral (propio de alguna aldea suiza más que de este presente ni emergente de Mendoza) es la suma de todos los ceros. Acariciando la nada. O esperando el llamado telefónico desde el Ejecutivo.

No es momento de referirse a otro de los poderes republicanos, el Judicial, un juguete de los poderosos de ocasión. Y de aquellos que sin poder público amarran sus naves en esta institución. 

Y sí: estamos en la B, Paco.


A diferencia de los legisladores a los funcionarios judiciales nadie los vota. La meritocracia ha dejado esos pasillos para anidar en el arreglo político. 

Así nos va en Mendoza, claro. Cada vez más parecidos a Catamarca que a Santiago de Chile.

Somos productores de vino y de empleados públicos (en los tres poderes). Podrían llamar a los tipos del Guinnes. Quizá ganamos unos mangos extra por poseedores de algún récord y así dejamos de endeudar hasta nuestros tataranietos por dos días.

Salvo que sucedieran una serie de hechos hasta ahora impensados, las elecciones legislativas serán un triunfo para la lista de Cambiemos en Mendoza. El sello Cornejo conseguirá una ratificación de la Mendoza profunda, en tanto la oposición no consigue aglutinar adhesiones. Es el destino de un partido que tuvo en Jaque, pero, peor, en Pérez, una muerte anunciada. Este último, por si hicieran falta más ejemplos, es también parte de esa Mendoza destrozada.

¿Para cuándo un Salón de los Pasos Perdidos de ex gobernadores?


Los libros de historia dirán que Paco Pérez fue más bien la consecuencia de una sociedad narcotizada que de una brillante o lúcida. Y no es demasiado esfuerzo explicarlo, ni siquiera para los historiadores de hoy.


Cornejo es un arquitecto del poder. Desde sus primeros días al frente del municipio consiguió desplazar a otros del Gran Mendoza, acaso comarcas más gravitantes o tradicionales (Capital y Guaymallén). Y así Godoy Cruz se transformó en referencia, el mito fundante. Allí se cocinó la alianza entre los Kirchner y Cobos y el radicalismo. Y allí también se selló el abrazo italiano con el presidente Macri, antes que fuera el inquilino de la Casa Rosada. 

Atrás, sin verse, estaba Cornejo.



En soledad, el propio gobernador es el que guarda la llave de su futuro: hasta ahora no ha hecho más de lo ineludible en su administración provincial: ordenarla, ponerla en caja. Y ha mostrado sus zarpazos felinos de vez en cuando. Tampoco ha llevado grandes temas a nuestra agenda. Y, por momentos, exhibe una corrección política cavernícola (más Catamarca que Santiago etc. etc. etc.), que no transforma sino que fortalece el status quo.

En resumen: durante su gobernación ha sido más Cornejo que Alfredo.



El oficialista PRO de Mendoza es una línea interna del radicalismo, impensado cuadro en el resto del país. Cornejo lo hizo. Varios dilemas se abren a partir de este hecho político: ¿podrá el PRO local conquistar una identidad con vocación de poder? ¿Qué le falta al macrismo de Mendoza para sumar valor a una alianza que lo atrapa como ladero y no como protagonista? ¿Qué versión de Cornejo obtendremos luego de una más que probable victoria electoral? ¿Gana Cambiemos o pierde la oposición? ¿Quiénes serán sus nuevos socios si el plan A se diluye en el fango de una provincia atascada en la mediocridad? ¿Cómo discutirle si hace bastante tiempo que no pierde?

El gobernador, mientras, se construye más como Cornejo que como Alfredo. Esa parece la nueva autopista del único líder con visión de la política en Mendoza (lo que tampoco lo hace un estadista aún, sino que lo excluye de la categoría cachivache). 

El capitán sigue a paso firme en el desierto. Los marineros, en cambio, se ahogaron con el diluvio del Arca que construyó Paco, el profeta de una tierra invisible. Así nos fue y así nos va.


11 marzo, 2009

Osvaldo Soriano y las fotos que hablan


Por Mauricio Runno

Hace años, más de quince, lo busqué a Osvaldo Soriano por Página 12, en Avenida Belgrano (la avenida de los recién divorciados porteños en procura de camas y otros mobiliarios indispensables). Fue una entrevista larga, y, una entrevista larga, con un escritor como lo era Soriano, entonces, parecía más un curso Academia Pittman, que un reportaje para inaugurar el suplemento cultural de un flamante diario mendocino. Soriano en algún pasaje habló sobre Carlos Gardel. Y dijo que era una foto que hablaba, que, al menos a él, le hablaba. Y confesó haber fracasado en la escritura de una novela con el Zorzal nac & pop, a causa de no poder hacerlo hablar en su historia. “¿¡Quién tiene el coraje de hacerlo hablar a Gardel, eh!?”, concluía.

Los de las fotos que hablan es un recuerdo nítido de aquella vez. Fue una muy buena forma para describir, en el periodismo, algunos detalles que siempre suelen quedar relegados, por falta de tiempo o espacio o atención, o lo que fuera. Y ya se sabe que, lo que no va al periodismo, suele ir hacia la literatura, al menos en el caso de los que transitan los más o menos cordiales espacios de ambas actividades. ¿Un escritor es un hombre que escribe, después de todo?

Hay tres fotos de la semana, que hablan. No sé cuándo empieza la semana, pero, diremos, comienza cada jueves. La primera, en cronología (eso sí lo sé), es la de la presidenta, Cristina Fernández. Contra todos los pronósticos, que no suelo leer entre las repercusiones locales, decidió venir a la fiesta máxima del confín de su vicepresidente, Julio Cobos. Más fácil o menos valiente: hubiera mandado un par de ministros, funcionarios afines, pero menores, y delegar cualquier clase de gesto de parte del cobismo integrista (lástima que todos simpaticen por el Tomba), que, aquí, es, por el momento, un cántico: “somos locales otra vez, y ya lo ve, y ya lo ve…”).

Se los ve hermosos, a la presidenta y al gobernador. Rozagantes, contentos, amables en hablar con la televisión en vivo, saludar los últimos carros de la vía blanca. Es una pareja a tono con los ánimos espirituosos de la vendimia, aunque luego acorralen a la prensa: ¿no es hora que la seguridad de los funcionarios se democratice, actúe con ánimos más republicanos? Es verdad que también necesitaríamos hombres de prensa en iguales condiciones. De cualquier manera, la foto de Celso y Cristina, es una imagen que habla desde la construcción, desde el enemigo común y el de saberse parte de un grupo que precisa la legitimidad de un proyecto, más nacional que provincial, al que se considera vigorizante.

La segunda imagen es también la del gobernador, y la de otros que alguna vez lo fueron. Mendocinos que de algún modo continúan la tradición de San Martín. Es la foto más impactante de las tres: hace mucho tiempo no se reunían. Y todos unidos almorzaron en la Casa de Gobierno, lugar donde, también, todos ellos, a su tiempo, atendieron asuntos públicos. Al menos por cuatro años. Si hay un ejemplo para salir de la Argentina ególatra, la condenada al divismo, es que todos, los peronistas, los radicales, los que no se hablan, los que se hablan poco, los que se critican en la intimidad, los que derrotaron al otro (y esto es la guerra y el arte de la política, señores), estuvieron juntos, alrededor de una mesa. Aún no sabemos el menú, aunque ya se sabrá: paciencia.

No hay más impacto que los gobernadores de la democracia local en un gesto tan político como el de este testimonio fotográfico. No hay términos medios en una postal de la Argentina profunda: o todos son más de lo mismo, o todos ayudan a que no seamos una Mendoza descalabrada. Bordón, Gabrielli, Lafalla, Iglesias, Cobos, junto con Jaque, deben tener experiencia. Si ellos no la tienen, mis amigos, vayamos sacando turno para el analista más completo. Y para ellos también, claro. Quizá la no presencia del extinto Felipe Llaver les otorgue más oportunidades para no criticarlos por el modo errático de Mendoza y la Nación en las últimas décadas.

La tercera, y última foto, no llegó a serla, al menos desde esta crónica. Maradona y Riquelme, el escándalo de los 10 a sangre caliente, a piel abierta. Parece una canción de Pimpinela, una pelea berreta de Jorge Rial, un reality de los chatarras. No están en una foto juntos, no, para nada. Lo que eligen es una foto partida, de un lado, el entrenador, del otro, el jugador. No estaría mal recordarles que alguna vez vistieron la 10 de Boca, la de la Selección, y que la gloria no es ganar siempre, sino perder lo menos posible. Y no es el catenaccio sin gracia de Bilardo, lo que se elogia, sino un más que racional puente hacia la mesura, una suerte de efecto anti Moria Casán, un poco de humildad, viste.

El resto, pibe, como decía Soriano aquella tarde en Avenida Belgrano, es literatura, viejo.

17 julio, 2008

Carlos Ciurca. ministro de Seguridad de Mendoza

"El Estado debe tener cara, nombre y apellido"
Por Mauricio Runno

Es mediodía clavado. Si uno pensara como metereólogo diría que el mundo se ha vuelto más que chiflado. Hace calor. Y es un calor raro el de mediados de julio. No sólo por la temperatura del invierno patrio, sino porque hace unas horas comenzó el debate por las retenciones en el Senado de la Nación, una suerte de reality con importantes picos de audiencia. A diferencia de otros shows, allí no hay ganadores: sólo perdedores. Extraños televidentes somos los argentinos, al fin y al cabo.

El taxista que me lleva hasta las oficinas del ministro de Seguridad, Carlos Ciurca, me cuenta que hace dos días se encontró al funcionario en la Terminal. "Me acerqué, lo saludé, todo bien", dice. "Nosotros no podemos decir nada de él. Se ha portado muy bien. Y lo que más me gusta es que da la cara. Debe ser el único", dice. Luego ensaya una solución entre jurídica y antropológica acerca de la situación de la seguridad en Mendoza. En ese momento pienso en Rolando Rivas y en cómo el mundo se ha vuelto más chiflado.

"Me llevo bien con los periodistas. Me encantan. Soy un admirador de ellos", dice el ministro, demostrando su buen humor y simpatía, a poco de comenzar la charla.

- Es la segunda vez que visito el ministerio en el año. En la primera ocasión había otro ministro. Recuerdo que su antecesor dijo: "La seguridad es un problema de técnicas que deben ser aplicadas ante buenos diagnósticos". ¿Cuál es su opinión?

- La seguridad es un asunto que tiene una base científica. Que tiene técnicas, si. Pero que fundamentalmente requiere de una conducción política. Y la conducción política no tiene una ciencia, digamos. Y la seguridad tiene que ver con seres humanos, con áreas, con acciones y con planificación.

- ¿Le faltó conducción política al anterior ministro?

- No, no. No dije eso. No sé qué le faltó. Sí sé, en cambio, las cosas que hemos retomado de la gestión del doctor Aguinaga. Y que hemos profundizado, desde luego.

- ¿Cuáles?

- Por ejemplo las acciones de participación comunitaria, como la de Carrodilla, del Barrio Los Olivos. También decisiones que tienen que ver con el equipamiento, fundamentalmente de la policía, pensando en el perfil de lo que nosotros pensamos acerca de la policía que necesitamos. Todo en el marco de la ley de Seguridad Pública.

- Uno de los ejes de campaña del actual gobernador, e incluso su trazo en la gestión, es abordar el aspecto de la seguridad desde lo multidisciplinario. Se trata de una visión más amplia que la de combatir el simple delito o la sensación de inseguridad.

- Sí. Hay dos conceptos acerca de la seguridad. Primero que se trata de un tema de una evolución permanente, que requiere un abordaje multidisciplinario. Esto ya no tiene que ver solamente con las políticas de seguridad, sino con las políticas de educación, de salud, de trabajo.

- La definición es un avance, ya que nos hemos acostumbrado a pensar sólo en términos delictivos o criminales.

- Este es un enfoque diferente porque tiene que ver con la base social, con las normas de convivencia, con la formación, con la educación y con los valores. Son temas puntuales y concretos. Las normas de convivencia, por ejemplo, en el marco de la legalidad, se relacionan con el Código de Faltas. Y la igualdad de condiciones tiene que ver con la promoción de políticas sociales, así como la igualdad de oportunidades con la creación de empleos y el desarrollo económico. Y en la participación comunitaria se rescata el surgimiento de valores y con la sociedad involucrándose, no en las políticas de seguridad, pero sí como parte fundamental de las soluciones.

- ¿Cuál es su diagnóstico social acerca de la inseguridad?

- La nuestra es una sociedad que tiene características y hábitos, con algunas situaciones que se relacionan con la violencia. Me refiero a parte de la sociedad, la de aquellos que eligen el delito como hábito. No hay quien delinque como una oportunidad para salir de una situación, sino que lo hace como hábito. Es parte de una sociedad violenta, que además consume violencia, y donde el delito claramente es mucho más violento. Esto es lo que está pasando en Argentina, y no sólo en Mendoza. El ministerio es parte de una política general, multidisciplinaria, pero a la vez tiene que ser el responsable de garantizar la prevención y la represión del delito. Si las políticas de seguridad, parten solamente de este ministerio, y no forma parte del resto, no hay forma que se incorpore una planificación en el mediano y largo plazo.

- ¿La exclusión social es directamente proporcional al delito?

- Aquí se habla de reinserción social, pero a muchos de ellos no se los puede reinsertar porque nunca estuvieron insertos. Si tomamos la franja de 18 a 35 años, de quienes han cometido algún delito, y revisamos sus historias, encontramos que nunca terminaron sus estudios, nunca trabajaron, no estuvieron nunca insertos en el sistema, es decir, nunca tuvieron proyecto de vida. Por eso sostengo que no es reinserción, sino inserción social.

- Habla en rol de psicólogo social, que lo es, por otra parte.

- Sí, soy Técnico Superior en operación psico-social y comunitaria.

- ¿Aplica sus conocimientos al frente del ministerio?

- Me ayuda a tener una lectura de la realidad, claro. Hay una adaptación activa y otra pasiva, si vamos a hablar desde las ciencias sociales. La activa es la de aquella persona que se adapta a una realidad y que interactúa para sobrellevar un proyecto de vida. La pasiva es de quien hace la negación de esa realidad, se resiste, ya sea por un problema de salud mental, o se resiste porque siente que el sistema le dobló la mano.

- ¿Cuál es la función de este ministerio, a su entender?

- Nosotros hemos dicho que somos los responsables operativos de garantizar la seguridad. Y hay dos maneras de hacerlo. Con la soberbia de creer que, con el eje policial, y diciendo yo soy responsable, aparece algún Superman, y resulta que te tiras del edificio y te caes y te matas, porque no existe Superman. Y la otra forma es decir: sí, somos los responsables, pero pedimos ayuda. Y pedir ayuda no es un signo de debilidad. Involucrarse es ir entendiendo que la situación social no termina en la vereda de nuestra casa. Cuando es ésa la visión, reja más, reja menos, lo que rige es la propia seguridad. ¿Nosotros nos hacemos responsables? Sí. ¿De qué forma? Interactuando con el resto de los actores sociales, individualmente u organizados, y a partir de allí vamos pidiendo compromiso. Nosotros decimos: "Acá estamos, esto es lo que somos".

- Su visión es ideal, en tanto persigue un cambio cultural. Pero, ¿qué sucede en el mientras tanto?

- Nosotros estamos todos los días en la coyuntura intentando dar respuestas. Pero si sólo nos quedamos en eso…

- Ya ha perdido veinte kilos en este trajín.

- Once, para ser exacto. ¿Cuál es nuestra impronta? Consideramos que no hay otra forma que poner mucho esfuerzo, sacrificio y horas de trabajo. ¿Para qué? Para estar en los lugares más delicados para comprometernos hacia adentro y hacia fuera. Adentro para que la policía se motive, en cuanto a su rol, su institucionalidad, su profesión, su capacitación. Y hacia fuera para poder llegar a compartir algunos de los ejes de nuestra política de seguridad, aspectos relacionados con la legislación, con acciones, con la prevención. En este compromiso es donde sentimos que vamos logrando algunas soluciones.

- ¿Cómo hace para estar prácticamente en todos los lugares más calientes? Se lo ve con mucha frecuencia y hasta parece una marca de su gestión.

- Tengo la información de lo que está pasando. Y vamos adonde creemos que nuestra presencia puede ser útil.

- ¿Conoce a Braga Menéndez, el consultor del gobernador Jaque?

- Sí.

- ¿Ha participado en reuniones con él?

- Sí.

- Dicen que él fue quien sugirió que el ministro de Seguridad no podía hablar jamás detrás de un escritorio y sí desde el lugar de los hechos.

- No.

- ¿No es cierto?

- En realidad, cuando yo tuve la primera charla, como ministro, con uno de los representantes de Braga Menéndez, le conté cuál era la impronta, cuál era la metodología de mi trabajo, en definitiva le hablé de mi perfil. Lo hice bajo la convicción de que es imposible inventar un perfil. La impronta de la mayoría de nosotros, y personalmente la mía, es que yo no puedo estar encerrado, esperando que me cuenten lo que ocurre en la calle. Sirvo para estar en cada uno de los lugares, escuchando, viendo y tratando de verificar y ratificar lo que está pasando en cada lugar… Mire, yo fui a la comisaría del Barrio La Gloria, para ver cómo estaba el edificio, si se llovía o no, ver las condiciones de trabajo de los policías. También fui personalmente a ver los talleres para saber cuántos autos estaban rotos. Y así hice visitas a Infantería, a Caballería. He ido a cada uno de los lugares donde debía ir. Y no hemos difundido estas actividades. Pero en los libros de novedades de las comisarías, las subcomisarías y los destacamentos, verá mi firma. Lo que he hecho es escuchar, escuchar y escuchar. A partir de eso reafirmar los conceptos, la planificación y en algunos casos modificarla.

- ¿Usted era el as en la manga del gobernador Jaque? ¿O fue más bien un conejo que salió de la galera?

- No. Yo tengo un perfil de militante, y no solamente partidario. Sino también de quien toma un tema y se compromete. Siempre ha sido mi perfil. Que tampoco garantiza resultados. Sólo garantiza una metodología y una impronta. ¿Cómo partimos? Desde el conocimiento, pero no haciendo alarde de ello en políticas de seguridad, a pesar de que en legislación yo conozco, conozco mucho el tema. El paso por la Bicameral me hizo tener muchas relaciones, con todos los actores: familiares de víctimas, familiares de policías, organizaciones de derechos humanos. ¿Qué es lo que uno puede aportar? Mucho trabajo, mucho sentido común, desde una base científica.

- Su gestión hace hincapié en los usos tecnológicos. El sistema Tetra es un buen ejemplo.

- Nosotros no queremos justificar esa inversión, pero realmente es una tecnología que está al nivel de los países del Primer Mundo, como Inglaterra. Este instrumento es una herramienta que facilita la optimización de los recursos. Cuando nosotros hablamos de capacitación, y lo hemos empezado a implementar, tiene que ver con el perfil del policía que la sociedad demanda.

- ¿Cuál es el modelo del policía al que se refiere?

- Hay por lo menos dos formas de análisis. El idealizado. Y el policía que responde a las características de su sociedad. Acá en Mendoza tenemos idiosincrasia, historia, características, que tienen que ver con nuestra ciudadanía.

- No es muy feliz la historia de la policía provincial.

- Yo me estoy refiriendo a la ciudadanía. Ahora, en cuanto a la formación de un policía, que responda a la demanda evolutiva de la sociedad, en el marco de la ley, de las garantías, pero también en el marco de los derechos de todos los ciudadanos, partimos de la discusión de cuál es el derecho humano más preciado. Todos coincidimos en ese debate: el derecho a la vida. Por eso no nos trabamos en discusiones ideológicas. Acá no se trata de mano dura o mano blanda. Sino que tiramos las cartas arriba de la mesa. Y en este aspecto la información es importante. Se dice por ahí que hay muchísima información en los medios. ¿Y sabe por qué? Porque nosotros mismos la damos. Nadie puede decir hasta ahora que este ministerio esconde una información sobre algún hecho delictivo.

- Lo que no es poco, considerando otras épocas.

- Siempre lo repito: desde el año 1916, desde Yrigoyen a la fecha, todos los ministros de Seguridad o el equivalente, en democracia, han sido excelentes. No discutimos para atrás nada. No perdemos un segundo en esa discusión. Por eso tiramos todas las cartas arriba de la mesa. Es un riesgo, claro. Y lo hemos hablado con el director de Prensa del ministerio. Pero vale la pena correrlo. No hay ningún hecho siquiera que puedan decir que hemos intentado tapar. Como así también ningún índice o porcentual que hayamos intentado discutir. Cuando la Corte dio sus estadísticas, nosotros respaldamos sus números. Estamos convencidos que sociabilizar la información y no discutir los índices tiene que ver con enfrentar la realidad que tenemos. Cuando uno trata de evadir esa responsabilidad lo más probable es que se equivoque luego en las acciones.
- ¿Está asegurando que no ocurrirá nada parecido a lo que sucede con el INDEC?

- Lo estoy diciendo por primera vez, sí.

- Entiendo que es otro paso más dentro de un sinceramiento "brutal".

- Sí, sí. Como es ir y poner la cara. Así como muchos me preguntan por qué ir y exponerse. Les contesto: porque no existe otro recurso ante la situación de impotencia y de vulnerabilidad que nosotros mismos ya hemos reconocido. Cuando uno dice: "está todo bien" o "se previene", y sucede un hecho aberrante, cualquiera se da cuenta que eso no se condice con la realidad. Desde el primer día que llegamos al ministerio, dijimos: "El problema más grave es la impunidad con que se delinque y las características de violencia que se le imprime al delito en muchos de los casos".

- ¿Cómo se frena esta situación?

- Son tres escalones. Primero: intentar que no pase. Segundo: si pasó, estar en el lugar acompañando a las víctimas. Y el tercer escalón es esclarecer el hecho, la función investigativa.

- En varios pasajes se ha referido al fenómeno de la violencia, asunto que por otra parte es una distinción del mundo global. ¿Cómo lo explica un psicólogo-social, como usted?

- Por los valores. Una deformación del valor principal, que es el de la vida. "Si mi vida no vale, tu vida vale menos". Ese sería el razonamiento para explicarlo de una manera muy simple.

- Es un camino que debe tener salida.

- Tiene que ver con la educación. Y fundamentalmente con la familia. Con las comunidades educativas, es decir, no sólo con las escuelas. Una maestra sola no va a enseñar todo lo que un chico necesita para valorar la vida. Y también con la perspectiva de un proyecto de vida. Y ahí entramos en la discusión ideológica, cuando, en realidad es un planteo simple. Por ejemplo: cuando alguien comete un error, delinque. Comete otro, delinque. Y comete otro, ve que el sistema en ningún momento pone un límite. Y más que poner un límite, el sistema, lo que hace, es enseñar cómo seguir delinquiendo sin sufrir ningún tipo de represalia, ni social ni legal.

- En los últimos tiempos se suceden acciones delictivas más complejas de lo habitual, con niveles de organización importantes. ¿La policía de Mendoza está preparada para afrontar nuevas modalidades?
- Está preparada, pero no es suficiente. Hay que seguir capacitándola. Y en este sentido hemos realizado dos tareas importantes. En la capacitación inicial estamos planteando un reordenamiento para el auxiliar mediante mayores prácticas en los lugares. Hoy a los 6 meses termina de rendir y espera el nombramiento. Por eso nosotros establecemos que, desde que se inicia hasta que se nombra, no deja de trabajar. En un parte de la formación se instruye, se educa, y en la otra solamente realiza prácticas. Y en los lugares donde hay demanda para que preste servicio: policía científica, en canes, en investigaciones, en las comisarías. De modo que a ese recurso humano le estamos agregando una cantidad importante de prácticas. Hasta confirmarlo en su estado policial y entregarle el arma. Pero creemos que es muy importante ese plazo de cuatro meses de práctica.

- Esta pregunta sale de lo que está hablando. ¿Cuándo usted era chico qué contestaba cuando le preguntaban qué quería ser cuando fuera grande? ¿Policía, bombero, astronauta?

- (Rie) Yo quería ser jugador de fútbol.

- ¿Y era buen jugador?

- No (responde rápido). Por eso soy ministro de Seguridad (risas). Jugué al fútbol cuando era chico. Jugué en el Sport Club de Tunuyán. Jugaba al arco.

- ¡Jugaba al arco! ¿Era el gordito que mandaban atrás?

- No. Era el dueño de la pelota (más risas).

- ¿Se arrepiente de haber tratado tan mal a la señora Emma Cunnieti?

- Sí, sí. Claro.

- La verdad que estuvo mal lo que hizo.

- Sí, sí. Pedí disculpas públicamente. Hay formas y formas de expresarse.

- Le hago el comentario porque oyendo los últimos discursos públicos del país, escuchando a políticos, empresarios, productores, ¿no le parece que sobrevuela una violencia verbal excesiva y hasta innecesaria?

- Totalmente de acuerdo. Generalmente no soy una persona conflictiva. Y soy de escuchar mucho, de ponerme en lugar del otro, de saber lo que le está pasando al otro. Y la experiencia a la que te referis es una experiencia que, en realidad, a uno le sirve. Uno aprende. Lo que le dije fue totalmente descontextuado: "que hacía pucheritos en vez de gobernar". Estuvo muy mal lo que dije. Pero tampoco fue la violencia en los niveles que vemos hoy. En mi caso fue una manera violenta pero irónica.

- Usted ha sido concejal. Ha desempeñado cargos ejecutivos en Las Heras…

- (Interrumpe) Fui director de Medio Ambiente, director de Planificación Institucional. Fui concejal. Fui presidente del bloque. He sido tres veces presidente departamental del partido. He integrado el consejo provincial del justicialismo, el congreso. He sido diputado, presidente de la comisión de Obras Públicas, presidente de la Bicameral de Seguridad. Presidente de la comisión de Desarrollo Social, también de Legislación y Asuntos Constitucionales. Presidente del bloque en Diputados…

- O sea: sabe perfectamente que ése sillón donde está sentado ahora es el peor de toda la administración provincial.

- Es el más caliente, no el peor. Es el más caliente porque se depende permanentemente de la coyuntura, en la cual se producen situaciones ajenas a las posibilidades de prevenir, evitar y controlar. Pero estoy convencido que hay muchas cosas que se pueden cambiar. Y reforzar esa convicción todos los días es lo que me hace trabajar de las ocho de la mañana hasta a veces la una de la mañana.

- ¿Es conciente que a partir de su designación el gobernador delegó una parte importante de su gestión?

- Lo que hace el gobernador es estar permanentemente en contacto e informado, y participando de las decisiones que planificamos y realizamos.

- La sensación es que Jaque confía plenamente en usted.

- Sí. Siento que confía. Y, en la medida que ve que todos los días se redobla el compromiso de trabajo, siento que hay una confianza importante.

- ¿Qué piensa cuando escrachan al gobernador en su domicilio?

- Siento que tiene que ver con los derechos de expresión de la sociedad.

- ¿Es lícito ir a la casa del gobernador, cortar las calles?

- Sí. Es lícito. Uno puede discutir la legitimidad y las formas de la protesta, y hasta donde una protesta puede perjudicar a otros.

- Interpreto que no le cae mal que a usted lo vayan a buscar a su casa, de madrugada, como sucedió hace semanas con los taxistas de la ciudad.

- No. Porque siento que tienen impotencia en situaciones que no han podido resolver. Y el Estado tiene que estar presente. El Estado tiene que tener cara, nombre y apellido. Sino se transforma en un Estado semi-presente y en muchos casos ausentes.

- Permítame retomar el fútbol. Estos son momentos raros para el peronismo, ya que sufre algunas rupturas, divisiones sindicales. Pensaba si podía comparar el funcionamiento del actual peronismo con un equipo de fútbol, como el Brasil del 66 o el Gimnasia de Legrotaglie. Si desea puede empezar por nombrar al DT.

- (Piensa) ¿El técnico? Es Néstor Kirchner. El arquero…

- ¡No me diga que usted va a volver al arco!

- (Ríe). No, el arquero es la presidente Cristina. Una defensa… humm. Alberto Fernández. Los centrales son los Fernández. Y algunos otros actores importantes.

- En ese equipo nadie la mete, no hay goleadores. Parece un equipo de Bilardo.

- Yo creo que es un momento en que la Argentina tiene que defender demasiadas cosas y por supuesto defender el resultado.

- ¿El cero del arco propio?

- Defender el resultado. Hubieron goles que fueron muy importantes y eso es lo que hay que defender. Al Fondo Monetario le hicimos un gol. El planteo del crecimiento es también otro gol.

- La última: hace unos años un compatriota inventó el día del amigo, fecha cercana. Imaginemos que su compañía de teléfonos le obsequia diez llamados para que usted los use con sus amigos de la política. ¿Quiénes serían los agasajados?

- ¿Diez amigos de la política?

- Sí. Imagino que a Kirchner lo llama.

- (Piensa)

- A Cobos, en cambio, no creo que usted lo llame.

- No, no. Llamo a Miranda. Que son dos, los hermanos Miranda. A Eduardito Bauzá.

- ¿No va a llamar al gobernador?

- Sí, obviamente.

- ¿Quizá a algún Fernández?

- No, no, ninguno de los Fernández. Llamaría a mi hermano.

- Tiene que llamar a alguna mujer, ministro.

- A mi señora, que es también mi amiga en la política. Llamaría también a dos concejales de Las Heras, Sonia Carboni y Gustavo Cano. También a Osvaldo Pedroza, que es funcionario de la municipalidad de Las Heras. Y a algunos legisladores, que son muchos.

- ¿De acá, de Mendoza?

- Sí, claro. Estamos hablando de amigos, no de conocidos (risas).

Link permanente: http://www.mdzol.com/mdz/nota/58504

05 marzo, 2008

José Octavio Bordon: "Hay que recuperar el tiempo perdido"

Análisis político y reportaje con el embajador argentino en EE.UU. hasta diciembre del año pasado.

Por Mauricio Runno



Escena 1: Aeropuerto
Que el aeropuerto Gabrielli, en El Plumerillo queda chico es algo que hasta el menos viajado sabe. Reúne condiciones especiales: aglomeraciones (pese al escaso tráfico aéreo), filas laberínticas, un griterío permanente en los arribos y salidas, aunque eso sí, hay muchos negocios, muchos puestos. En esos espacios sí que hay silencio, lugar y hasta cierto confort. ¿Los pasajeros? Bueno, ésas son personas que vienen y van, están poco rato allí: lo importante parece estar en el negocio de los negocios.
José Octavio Bordón me cita allí, para hacer una entrevista, previendo lo que más o menos es una ley no escrita en el país: los vuelos muy raramente cumplen con los horarios anunciados. Y, nobleza obliga, su vuelo, con destino a Buenos Aires, salió puntualmente. Pero hubo una primera charla, algunas preguntas y otras tantas respuestas.
Era lunes, de tarde más bien tardecita. En la mañana de ese mismo día Bordón había regresado a Casa de Gobierno, convocado por el actual gobernador, en una reunión de ex gobernadores mendocinos, lo que se ha destacado como un hecho inédito: la convocatoria fue amplia, generosa. El tiempo dirá si tan sólo se trató de una foto simbólica o bien del comienzo de una nueva etapa política: aprovechar las experiencias para mejorar el presente. Nada extraño, al menos en la cultura oriental, donde la palabra de los mayores tiene la fuerza de la sabiduría. O en la cultura nórdica. O en la americana, pero no exactamente la de los Simpsons.
- Lo saludan muy bien las personas, acabo de ver el contacto estrecho que mantiene a pesar de los años, y está apurado. Casi casi parecen los tiempos de gobernador o embajador
- Como gobernador era más agitado y más lindo (ríe).
- ¿La extraña? ¿La sensación?
- A ver… son etapas cumplidas. Pero la verdad que para mí ser gobernador fue la tarea que yo creo que mejor preparé. Y de todas mis actividades públicas la que más me gustó. Me hizo sentir bien ser gobernador de Mendoza.
- ¿Hay que tener un temple especial para eso, para gobernar? ¿Es fácil?
- No, no es fácil. Pero yo creo que en mi caso fue una construcción, donde, obviamente, yo tenía el rol de conducción, pero con un gran equipo. Y llegué con un equipo muy amplio de gobierno. Fue un trabajo muy intenso de preparación, especialmente desde 1985 a 1987. Recorrimos cada rincón de la provincia, desde la casa más sencilla hasta la fábrica con mayor capacidad exportadora, desde una pequeña escuela en el límite con La Pampa, donde geográficamente ya nos convertimos en Patagonia, hasta lugares más sofisticados y desarrollados en ciencia y técnica de la provincia. Así que fue una tarea realmente muy interesante. Y también muy positiva y muy linda de mi vida.
- Los cambios en las últimas administraciones, a partir de Iglesias y hasta ahora, han sido transiciones lentas, pesadas, anárquicas, improvisadas. Se extraña aquella forma en la cual, como fue su caso con Gabrielli, la gestión comenzó desde el primer minuto.
- Uno no debe autoevaluarse. Lo que sí es claro que en nuestro caso comenzamos a prepararnos con mucha anticipación. Y también estaba claro quién era el candidato con mucha anticipación. Eso facilita las cosas. Por eso creo que es muy importante el funcionamiento a pleno de las fuerzas políticas, tanto su vida interna, que es la que permite el proceso de selección, y después el debate público y la competencia entre los partidos políticos. Y luego sí, la capacidad de poder convocar a todos los sectores, sin distingos. En ese sentido la candidatura de Celso Jaque tuvo la virtud, en un momento en el cual aún no se han recompuesto los partidos políticos, de haber surgido de un proceso electoral interno. Y esto creo que explica en parte lo que algunos denominan su “sorpresivo” éxito. No ha sido candidato del fruto de una negociación, sino de un trabajo.
- ¿Cómo analiza la convocatoria de ex gobernadores de la que acaba de participar?
- Y la verdad que el día de hoy ha sido muy importante. Poder encontrarnos con él, invitados por él, y que todos hayan aceptado, salvo el caso de Ueltschi, que aceptó, pero que no pudo venir por razones personales. Ha sido un día muy importante. En Mendoza ha habido un proceso distinto, aún con nuestras virtudes y defectos. Ya estamos por la tercera renovación. Yo vine a renovar el proceso de una administración radical, luego de varias administraciones justicialistas. Es decir que hay alternancias en los gobiernos. Y eso tiene una virtud: no tener gobiernos burocratizados ni feudalizados. El peligro, en cambio, es que no haya continuidad. Por eso la idea de poder reunirnos es como el deseo de que podamos plantear algunos temas de largo plazo, que trascienda una administración, y podamos darle continuidad a ciertos temas estratégicos.
- Disculpe que insista, pero ¿no extraña que desde el primer minuto de un nuevo gobierno la provincia esté, efectivamente, gobernada y organizada?
- Cada etapa tiene su circunstancia. Lo importante es que cada gobernador pueda cumplir su papel y su rol. La convocatoria de Jaque a los seis gobernadores es una propuesta que he aceptado con entusiasmo. Aspiro que de algunas respuestas concretas y positivas.
- Su opinión sobre el actual proceso electoral norteamericano es significativa, ya que viene de ser ni más ni menos que embajador de nuestro país allí.
- Hoy le decía a algunas personas, justamente, que lo más importante de EE.UU., más allá de los aciertos y los errores, y a veces las muy graves circunstancias por las cuales han pasado, es la importancia del debate público.
- La actual campaña es, en este sentido, ejemplar. Y muy creativa.
- Exactamente. ¿Y sabe por qué? Porque el debate público en sí no es todo, pero es muy importante, ya que le permite, a la gente que así lo quiere, participar. Hoy tenemos una elección donde el electorado estaba fuertemente volcado, después de casi ocho años de administración republicana, a un cambio a favor del Partido Demócrata. Y dentro de este partido se ha dado un hecho inédito: es la primera vez que de una mujer y de un descendiente de padre africano surgirá el candidato presidencial de los demócratas, que es el que hoy tiene las mayores posibilidades de triunfar en la elección general. Esto habla de un proceso importante: la conciencia de que deben cambiar, por razones internas, y también por las externas. Sin perjuicio de eso, así como hace un año se decía que la señora Hillary Clinton iba a ser la presidenta, todavía resta un proceso interno definitorio. Ella expresa una gran capacidad, equipo, experiencia, conocimiento. Mientras que Obama representa lo nuevo, la voluntad de cambio.
- Lo que parece olvidarse es que el oponente de fondo no es un candidato para desmerecer.
- McCain es una persona de un gran prestigio. Un conservador… Yo recuerdo un almuerzo, no hace más de tres meses, en el que estábamos diez, doce personas, entre ellos un gran periodista americano, (Bob) Woodward, del Washington Post, que fue uno de los dos que hicieron la famosa investigación…
- ¡El Watergate!
- Sí, el caso Watergate, que terminó con la presidencia de Nixon. Y este periodista le hizo una pregunta muy sencilla a John McCain: ¿Cuál sería su primera medida de gobierno como presidente? Y él le contestó: “Cerrar Guantánamo”. Todos los miramos, sorprendidos. Y agregó: “No se puede luchar contra el terrorismo teniendo lugares ocultos en los que no sabemos si están torturando”. Esto habla de que va a haber una competencia muy importante. El es un héroe de guerra, un hombre sin resentimientos. Y es un conservador pleno. Los otros son liberales, progresistas plenos: Obama y Hillary, que ya están haciendo una elección muy pareja. Y aunque lleva ventaja en la general es también una dificultad, pues está retrasando la postulación de un candidato definitivo. Pero esto se resolverá el 4 de marzo, cuando se vote en Ohio y Texas. No sé si va a clarificar, pero sí a definir.
- O sea que la gran enseñanza de esta elección de la mayor democracia del mundo es el debate y el respeto…
- Y el no tener miedo a debatir temas muy duros y muy dificultosos, así como también a debatir errores.

Escena 2: BlackBerry
José Octavio Bordón, debido al escaso tiempo en el aeropuerto, se ofreció a responder el resto de las preguntas mediante correo electrónico. Desde su BlackBerry aprovecha para trabajar, estando aquí, en programas y consultorías para países de América Central, financiados por organismos internacionales. Es un hombre que utiliza la tecnología para optimizar su tiempo y su trabajo. Mientras envié un cuestionario básico, el domingo siguiente apareció en Buenos Aires una entrevista que publicó el diario Perfil. Reportaje a fondo: pasado, presente y futuro.
Ese mismo domingo Bordón estaba descansando en el campo. Y mientras le iba comentando el reportaje ya publicado él me hacía llegar por e-mail, en vano, algunas respuestas. La conexión no llegaba hasta las sierras donde estaba. Sí dijo que las había respondido a todas, una por una, de puño y letra. Y se disculpaba porque los mails que enviaba invariablemente rebotaban. Hasta se ofreció a ir a un cyber, lo cual fue descartado. Extrema amabilidad, la suya. Así entonces la única respuesta que llegó completa fue la primera:
- Desde la perspectiva histórica ¿cuál fue el mayor aporte que usted dejó al ser gobernador de Mendoza?
- Creo que preparar y ejercer la gobernación de Mendoza fue lo más importante, lo que mejor hice y lo que más satisfacciones y orgullo me ha dado mi vida publica. Entre los logros, entiendo que uno de ellos fue en el plano cultural: la idea de que la construcción de la provincia es una tarea acumulativa y de conjunto. Recuerdo que en nuestra propuesta electoral y en el primer mensaje a la Legislatura, afirmé: “No venimos a fundar a Mendoza, venimos a continuarla y mejorarla”. La unidad provincial para afrontar la crisis hiperinflacionaria del 89-90 o la cooperación entre municipios de distinto signo político con el gobierno provincial, fueron algunos ejemplos claros de esta política.

Escena 3: Chacras de Coria
Diez días después del encuentro en el aeropuerto Bordón ha llegado al este del paraíso: Chacras de Coria. Lo primero que hizo fue mostrarme las hojas con las respuestas a las preguntas. Su grafía no tiene nada que envidiarle a la de un médico estresado. Lo segundo que hizo fue traer tortitas raspadas. Estaba relajado, disfrutando de cada árbol y pájaro de su jardín. Es un Bordón maduro y experimentado. Esta vez la charla no fue interrumpida, salvo una vez, en que entró un llamado a su BlackBerry: la secretaria del embajador norteamericano le pedía consejos para la estadía del diplomático durante la Fiesta de la Vendimia. Y como buen anfitrión y gran conocedor de las dos culturas, los tips ofrecidos a la embajada de EE.UU. fueron más que exactos. Incluso se marcó en la agenda un té con Wayne para estos días, una charla y encuentro informal. ¿Una charla y encuentro informal? Eso es lo que se dice en estos casos.
Y de este modo, face to face, concluyó este reportaje con uno de los más prestigiosos gobernadores de Mendoza desde la apertura democrática: José Octavio Bordón, el sociólogo.
- ¿Cuál cree fueron sus mayores logros durante aquellos cuatro años?
- Pienso que impulsamos fuertemente el poner la producción y el trabajo en el corazón, en el centro, de todas nuestras estrategias de transformación y descentralización del Estado, de construcción de infraestructura y en las políticas sociales. Lo hicimos acompañando esta recuperación de la tradición mendocina: producción, esfuerzo y trabajo. Le dimos una visión moderna de diversificar, cualificar y lanzar hacia el mundo nuestra producción. La transformación vitivinícola y en el marco de ella el cambio de Giol es un claro ejemplo. El éxito alcanzado luego de casi veinte años no es exclusiva consecuencia del diseño y ejecución de las políticas de nuestro gobierno, sino también, y muy especialmente, de la continuidad y profundización que tuvieron en el tiempo. Tanto del sector gubernamental como desde el sector privado y social. Otro de los logros fue impulsar un federalismo de concertación. El mejoramiento en un 25 % en la distribución de los ingresos de los impuestos coparticipables entre las provincias, y junto con ellas el incremento en relación con la Nación, que lamentablemente fueron derogados por los acuerdos fiscales de Menem y Cavallo. Fueron medidas de la consecuencia de un liderazgo de concertación. Y otro tanto los acuerdos vitivinícolas con las provincias productoras. Y la recuperación de las regalías energéticas para las provincias. Y no me quiero olvidar de la solución de un viejo diferendo con La Pampa por el uso del agua, cuya medida nos permitió, entre otras cosas, sentar las bases para los Nihuiles. En síntesis, había un espíritu de federalismo de concertación y no de confrontación.
- El caso de las liquidaciones de las regalías petrolíferas fue un verdadero hito. Se recibieron más de 600 millones de dólares.
- ¿Y quién era el presidente de ese grupo? Mendoza. Esta manera permitió éxitos particulares para la provincia, pero no en un marco de confrontación con las otras, sino en un liderazgo de construcción. Quedan otros logros importantes, como en el tema de la salud, pero creo que no se trata de repasar una gestión, porque, además, la extensión del reportaje no lo permitiría. Y simplemente me gustaría decir que un tema no menos importante para mí fue la independencia del Poder Judicial. Es un tema normal, no debería tener ninguna virtud especial, pero para nosotros fue muy importante como forma… Por ejemplo: decidimos limitar el peso discrecional del gobernador para designar los jueces provinciales y la incorporación de las temáticas de medio ambiente y la ciencia y la técnica entre las responsabilidades del gobierno de la provincia. Vistas retrospectivamente son decisiones que yo valoro aún más de los que la valoraba en su momento.
- Ignoro si está en sus planes o en sus anhelos, pero ¿es descabellado pensar que usted pueda en algún momento volver a ser gobernador de Mendoza?
- Yo digo: no creo que sea descabellado pensar en ser gobernador para alguien que ya lo hizo y después de veinte años tiene la experiencia de haberlo hecho razonablemente bien… Y además atesoro cuatro lustros de experiencia pública y privada, a nivel nacional e internacional. Sinceramente creo que podría ser mejor gobernador que entonces, aunque nunca se sabe. Sin embargo, para hacerlo, habría que comenzar ya a caminar de nuevo la provincia. Por mis obligaciones siempre he estado cerca, siempre visitándola, pero fuera de ella en los últimos cinco, seis años. Y expresar claramente esta decisión, a más tardar, a principios de 2010. Y sinceramente yo pienso que puedo ser más útil colaborando con el presente gobierno y ayudando a las nuevas generaciones a llegar en las mejores condiciones a ocupar ellos el liderazgo local y provincial. Descarto ser candidato nuevamente aunque nada me enorgulleció tanto y me gustaría más que ser gobernador de Mendoza. No es un tema menor para mí. Sólo que me parece que debiera usar este tiempo en otro tipo de tareas.
- ¿Cuáles serían los tres ejes centrales para impulsar el reposicionamiento de Mendoza, no sólo dentro del país, sino en el exterior? En este aspecto su trabajo en Estados Unidos tiene un valor extraordinario.
- Por un lado, mantener e incrementar la competitividad que hemos logrado en la vitivinicultura, el turismo y algunas otras actividades agropecuarias. Por otra parte, incrementar las redes productivas de estos sectores dinámicos con otras producciones agrarias, industriales y de servicios. Al mismo tiempo, recuperar el tiempo perdido en relación al mundo, pero también a provincias como Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Río Negro, en las áreas de alta tecnología, que son claves para competir con gente capacitada y con buenos salarios, que es el sentido último de la competitividad. No es menor mantener y mejorar la calidad en los servicios de educación, ciencia, técnica y salud. Recuperar para la provincia su imagen y realidad de provincia en seguridad y limpieza, que la hemos perdido. Garantizar una mejor estructura productiva y superar los serios cuellos de botella que tenemos en nuestra conexión de transporte con el país y con el mundo. Si usted analiza pongo más énfasis, respecto a la inserción en el mundo, en el medio ambiente productivo, más que en la promoción. Considero que la mayor limitación que tenemos, y esto también en una visión nacional, no es de mercados, sino de ofertas y capacidad y democratización en la información y capacitación para acceder a los mercados y competir en ellos.
- Aquí, el pensamiento dominante es que necesitamos promoción, promoción y promoción. No sabemos muy bien de qué, pero lo imp0rtante es promocionarlo.
- Es importante, ese aspecto, claro. Pero creo que la clave es organizar a los jóvenes capacitados que tenemos, para que, con manejo de lenguas extranjeras, y viviendo en Mendoza, utilicen todos los canales nacionales e internacionales de comercialización. Pero, sobre todo, preparar y recibir con calidad y calidez a nuestros eventuales clientes e inversores. Todo esto no sirve sino se hace un seguimiento constante e inteligente que el mundo de los negocios hoy exige. Mis casi cinco años en Estados Unidos, un gran mercado para nosotros, es un ejemplo: la penetración de nuestros vinos creciendo en prestigio, valor y volumen demuestra que no es imposible. Yo creo que hay que ir afuera, lo que siempre supone un costo. La clave, y especialmente para Mendoza, es poder recibir. Porque acá se vive la competitividad. Si vienen, y recorren, y encuentran una provincia sucia, sin comunicaciones ni buenos hoteles… La clave es estar preparados acá, lo que no quita el asunto de la promoción. Pero en el mundo moderno la clave es cómo recibimos a los que recibimos.
- ¿Tiene opinión formada acerca de la problemática originada a partir de ciertos nombramientos polémicos de la actual administración Jaque?
- Sinceramente no tengo un conocimiento pleno. Recién estoy comenzando a recibir información más directa. Y para ser igualmente honesto, si estuviera al tanto, no sería prudente que opine en este momento. Tengo información, pero muy periodística.
- A propósito de la reorganización del peronismo: ¿cómo le gustaría que fuese de cara al siglo XXI? ¿Cuál será su participación? Ideológicamente, ¿cambiará el rumbo?
- Considero oportuno y necesario que la reorganización se haga en este momento. El partido lleva casi cinco años congelado. Desde hace más de una década que no se practica el debate ni la democracia interna, con algunas puntuales excepciones. Y esto deteriora la calidad de candidaturas y propuestas, y aleja a la gente común de la participación y el interés por la cosa pública. En política, como en ajedrez, el juego se debe iniciar con las piezas blancas, que son las que tienen la iniciativa. Y esta reorganización, de la fuerza mayoritaria y más importante de la Argentina, puede generar el espacio para que también la oposición, hoy fragmentaria y débil, encuentre también la democratización necesaria que le permita jugar el importante papel de control, límite y alternativa. En lo ideológico no creo que el justicialismo deba abandonar sus principios filosóficos del humanismo trascendente, de su tercera posición frente al individualismo egoísta o el integrismo autoritario y estatista. Tampoco debe renunciar a su compromiso de paz, integración y defensa de las culturas locales, así como al proceso de regionalismo y universalismo, o a su defensa de los derechos humanos, la democracia integral, la justicia social y la defensa del medio ambiente. Y todo esto se trata de actualizarla en un clima de lucha por las ideas, de respeto a la diversidad y de prácticas pluralistas. Obviamente, si este proyecto de reorganización finalmente fuera simplemente un instrumento para fortalecer liderazgos, tendrá patas cortas y fracasará. Prefiero creer en la buena fe y colaborar. Y estar atento por si uno piensa que, para no perder el camino correcto, tiene que opinar, criticar o proponer alternativas.
- Hay algo que me sorprende enormemente : si usted fuera elegido, algún día, secretario general de Naciones Unidas o la OEA, aceptaría. Y lo haría bien. Pero siempre diría que lo mejor y lo más importante fue haber gobernado Mendoza. ¿No es insólito?
- Sí, sí. Y lo digo afuera, también. ¿Por qué? Porque Mendoza para mí fue una opción de vida. Tuve una conexión muy extraña, sanmartiniana, desde muy chico. Y no sé por qué una pasión por la sierra y la montaña. A pesar de haber nacido en Rosario y criado en Buenos Aires. Mi pasión “canalla” de Rosario Central me viene por mi abuelo, que vivía en Arroyito. De chico me imaginaba a San Martín viendo las nubes que venían por el oeste. Y mi padre tenía un gran cariño por Mendoza. Había venido a trabajar y hablaba de las acequias. Mi primera vendimia fue en 1962. Yo tenía dieciséis años. Y me quedé fascinado. Y después las vueltas de la vida: la facultad de Medicina, que dejé, para entrar a Ciencias Políticas y Sociología. Allí un amigo me dice: “hay dos mendocinas inteligentísimas y se ve que tienen mucha vocación política”. Así conocí a Mónica Inés González Gaviola, mi mujer. Hace cuarenta años que decidimos ser una pareja y treinta y siete que estamos casados. Fuimos los dos primeros en terminar la carrera, en Buenos Aires. Y la verdad que el que más empujaba para venirnos acá fui yo. Así que a los pocos días de recibirnos nos casamos y ya vivíamos acá. O sea que Mendoza fue una opción de vida. Y una pasión para tener nuestra familia, educar a nuestros hijos.
- En un momento el bordonismo era como un password de la Mendoza profunda.
- Se hablaba de bordonismo, pero yo nunca sentí que era un líder carismático o individual o mágico. Todo aquello fue un trabajo de equipo. Y no solamente el equipo que fuimos formando, en la parte técnica-política, sino personas con experiencia del justicialismo, de la universidad, de las ONG. La verdad es que trabajamos cuatro años para gobernar la provincia y cuando accedimos teníamos muy claro lo que había que hacer. Porque una cosa es tener claro lo que hay que hacer y otra empezar a hacerlo.
- Retomando la visión retrospectiva, ¿no existe un paralelo entre el fenómeno Alfonsín en el país y el suyo aquí?
- (Larga pausa) Aquello tuvo una dimensión nacional de devolver la esperanza en la democracia. Y de alguna manera de recibir el mandato de aquel abrazo Perón-Balbín. Alfonsín fue el primero que le ganó al justicialismo por buenas razones y en una elección no fraudulenta. Y el puso junto en el discurso la democracia con la justicia social. (Nueva pausa) Lo nuestro tuvo que ver, y de ahí la frase el “arriba Mendoza”, con una sensación que había: un gobierno de gente buena, honesta, pero con la sensación de que Mendoza había perdido liderazgo. Y fue un proyecto de menor significancia que lo nacional, pero muy integral: la recuperación de una tradición, pero al mismo tiempo de la modernidad. Y pienso que los mendocinos lo comprendieron y lo acompañaron. Y nos fuimos muy bien del gobierno. Siempre digo que había más gente en Casa de Gobierno el día que me fui, despidiéndonos, que cuando llegamos. Y éste era mi sueño. Y si hemos cometido algún error serio, errores se cometen siempre, creo que ha sido en mi desempeño político posterior. En esos cuatros años de gobernador trabajamos muy bien, en un clima de unidad provincial. Nunca tuvimos idea de apropiarnos de la oposición. Tanto es así que no fue nada fácil que mi sucesor, primero, pudiera derrotar en la interna al candidato de la otra lista del partido, y después que derrotara al actual intendente de la ciudad. Tuvimos gran colaboración de la UCR y de algunos sectores del Partido Demócrata en momentos muy difíciles.
- Existía una más que interesante competencia por las obras realizadas entre el gobierno provincial y los municipios. Me refiero a obras importantes, bien ejecutadas, planificadas.
- Nos reíamos con Fayad, porque alguna gente me paraba y me felicitaba por lo linda que estaba la Peatonal, que la había hecho él. Y otros lo felicitaban a él por la limpieza del Parque, que, en realidad, lo hacíamos nosotros. Y se daba con otros municipios, también. Era muy positivo, ya que nos peleábamos para ver quién hacía más cosas. Y yo creo que esta es la esencia de la democracia: que la gente compita por ser mejor que el otro. Y no porque al otro le vaya mal.
- Este es un momento bisagra para Mendoza. No diría que el escenario sea realmente patético, porque no quiero ser tan exigente, pero la situación es preocupante: una creciente pauperización en distintos aspectos de la vida.
- Sin levantar más expectativas que las necesarias, creo que fue importante la reunión a la que nos convocó Jaque. Y es algo que conversó conmigo hace un tiempo, creo que fue en Atlanta, cuando ya era candidato. Y algo también habíamos conversado antes. Y me refiero al entusiasmo, y al clima que hubo en la reunión de ex gobernadores, frente a los temas importantes. En el análisis de lo que sucedió diría que se trató de no echarle la culpa al último. Y a cambio encontrar soluciones. Porque, además, si hay problemas graves hoy, alguna responsabilidad cada uno de nosotros ha tenido y alguna otra la tendrá la sociedad. Pero lo importante son las soluciones. Y creo que este espíritu es el que hay que recuperar. No es fácil. Pero la convocatoria es una buena iniciativa. Y desde el punto de vista cultural genera la actitud de que la provincia, y me refiero a la gente que vive aquí, es más importante que nuestras individualidades y nuestros partidos.
- Por último quisiera saber, si es que usted lo ha pensado, ¿a qué tipo de mujer se parece Mendoza?
- Mónica, mi mujer, es mi mendocinidad. Y seguramente nadie me ha enseñado a conocer mejor Mendoza que Mónica. (Piensa) Mendoza es como una mujer que hay que admirar, enamorarse de ella. Puede entrar inicialmente por los ojos, pero, realmente para conocerla, hay que enamorarse a fondo. Conocerla en toda su magnitud para saber todo lo que significa. Y por eso mismo también es muy difícil dejarla (risas). Mendoza no es una mujer fácil ni es mujer para el amor superficial. Y si uno cree que es amor en el primer impacto también se puede desilusionar mucho. Mendoza es una mujer profunda.